lunes, 15 de septiembre de 2008

LA MUJER Y EL CONFLICTOA ARMADO EN COLOMBIA




Contexto general de la mujer en el conflicto colombiano La mujer colombiana en el actual conflicto armado debe enfrentar numerosas situaciones que son la expresión más cruda y terrible de la violación a todos sus derechos. El Informe de la ONU, E/CN.4/2002/17, lo resalta en su literal F No. 128 “La situación de los derechos de las mujeres y de las niñas que se encuentran en las filas de los grupos armados ilegales sigue siendo una preocupación para la Oficina. Hay mujeres y niñas combatientes que fueron objeto de abusos sexuales por parte de los superiores jerárquicos (…)No existe un programa especial de reinserción para las mujeres excombatientes. En Noviembre del 2001, una misión del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) visitó el país para realizar una evaluación global del impacto de la guerra en las mujeres y el papel de la mujer en la construcción y consolidación de la paz. En este sentido, la misión señaló la necesidad de incluir a las mujeres en el proceso de paz”.Lo anterior se refiere sólo a las mujeres vinculadas a las filas armadas de los grupos. Pero existen otros grupos focales. Así por ejemplo, El 57% de personas desplazadas son mujeres y de ellas el 37% son cabeza de hogar; “el desplazamiento tiene impactos específicos sobre las mujeres; en su mayoría, éstas se convierten en jefas de hogar debido a la viudez, a la ruptura de sus relaciones de pareja, o a la pérdida de su compañero o de sus hijos. Aparte de que el destierro ocasiona un fuerte trauma psicológico, el desplazamiento hace recaer casi exclusivamente en ellas la responsabilidad del sostenimiento afectivo y económico de la familia” – expone la Red de Solidaridad Social.Así mismo, “Según el Informe de la mesa de trabajo, “Mujer y conflicto armado, noviembre de 2001”, durante el período comprendido entre Octubre de 2000 y Marzo de 2001 (seis meses), perdieron la vida 189 mujeres por violencia sociopolítica. Es decir, diariamente una mujer murió a causa de este tipo de violencia en Colombia. Cada día - en promedio- aproximadamente una mujer, murió a causa de ejecuciones extrajudiciales y homicidios políticos; una mujer cada diez días fue víctima de desaparición forzada; una mujer murió cada 17 días como víctima de homicidio contra personas socialmente marginadas y cada 25 días una mujer murió en combate” (citado en el Informe de la ONU E/CN.4/2002/17 No.122).De otro lado, el 92% de las víctimas de masacres durante el 2004 fueron hombres y 8% mujeres. Pero la pregunta es ¿acaso detrás de cada hombre muerto no hay quizá una mujer viuda, o un número de hijos sin padre?. La cifra disminuyó a la mitad con respecto a los dos años anteriores, puesto que para el mismo periodo del 2003, se registraron un 15% de víctimas femeninas. En cuanto al flagelo del secuestro, durante 2004 – según estadísticas del Observatorio para los Derechos Humanos de la vicepresidencia - 908 de las víctimas registradas fueron de sexo masculino, es decir 73% y el 27% restante, es decir 342, fueron mujeres. De los 1.250 secuestrados, 222 fueron menores de edad, es decir un 18% del total, siendo el departamento de Santander con 10% y Antioquia con 9% las zonas más afectadas por el secuestro de menores. La cifra por referencia de género, en este caso, también es menor, sin embargo la magnitud de la problemática va más allá de las cifras, detrás de cada asesinato de un hombre, queda el drama de una familia entera, la cual - por lo general – queda en cabeza de una mujer que debe empezar a ejercer nuevos roles (sociales, políticos y laborales, entre otros).De otro lado, “la madre y la esposa que ven asesinar a su hijo o al esposo, deben callar, son las testigo del hecho y se convierten también en objetivo militar para que no delaten, no declaren ni exijan justicia. Esto produce miedo y terror. Como si tuvieran alguna culpabilidad en los hechos, deben tragarse hasta sus propias lágrimas, no decir palabra y vivir bajo la presión, la tristeza y el dolor. En el caso de los desaparecidos, el dolor y la incertidumbre de las mujeres aumenta, no saben si sus maridos e hijos están vivos o muertos, o si estarán siendo torturados…no tienen ni siquiera el derecho de enterrarlos, difícil elaborar el duelo cuando aun no se sabe la suerte de su ser querido. A nivel de indemnización no logra reclamar lo que le corresponde en la asistencia económica ante una empresa, pues carece de papeles que comprueben la desaparición.En Colombia, ASFADDES, organización de familiares de desaparecidos, la gran mayoría son mujeres y es una de las ONGs de DDHH más amenazada” – señaló Maritze Trigos T, durante el Foro “Los derechos de las mujeres son también derechos humanos” en el marco de la Confederación de Dominicas de América Latina (Quito, Septiembre 26- Octubre 2 de 2002).Los ataques contra poblaciones “vienen acompañados de una particular crueldad contra las mujeres, y constituye una instrumentalización militarista del cuerpo de la mujer como una nueva pauta bélica para la guerra, que deviene en arma de guerra y de la utilización de una simbología degradante contra el enemigo y la sociedad que alerta sobre su infinita capacidad de crueldad” – señala Patricia Guerrero en el libro “Colombia: mujeres y conflicto armado”, Guerrero es abogada experta en Derecho Internacional Humanitario y participó en la redacción del estatuto de Roma para el tema de mujeres.Las mujeres en medio de la guerra resisten a través de posiciones definidas, asumiendo principios de vida, reclamando sus derechos al Gobierno Nacional y participando en proyectos de construcción de justicia. Es el caso de las Consignas de la Marcha que cada año emprenden distintos grupos, ellas levantan sus voces para decir: “No pariremos más hijos para la guerra”. “Ni un día mas, ni un peso más, ni un hombre más, ni una mujer más para la guerra. Todo para la vida”. Así por ejemplo el 25 de Julio de 2002, cientos de mujeres, víctimas del conflicto armado de Colombia, se movilizaron hacia Bogotá para ‘Clamar por un diálogo de paz y advirtiendo que no quieren parir mas hijos para la guerra’.

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